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dizis avlas cun árvulis (Gelman)
dizis avlas cun árvulis dices palabras con árboles
tenin folyas qui cantan
tienen hojas que cantan
y páxarus
y pájaros
qui djuntan sol
que juntan sol
tu silenziu
tu silencio
disparta
despierta
lus gritus
los gritos
dil mundu
del mundo
 

 
La primera vez que oí este poema de Juan Gelman fue en la magnífica voz de Dina Roth. Lo incluyó en un cancionero de música sefardí en el que también encontré poemas de Clarisse Nicoidsky, Una mano tumó l’otra.
 
Lo editó Karonte a finales de los noventa, igual ya está descatalogado.
 
Lo he recordado al pensar en 2007.
Un año en el que hemos cantado palabras,
sobre las que se han posado pájaros
que han juntado sol…
 
Felicidades, 2007.
Has sido un buen año.
Le diré a los Reyes que te traigan muchas, muchas cosas buenas.
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    Hablando de Van Morrison (Julio Bustamante)

    Ahora sé que está en "La sinfonía de las horas" y se llama "Hablando de Van Morrison". Es un buen referente: aunque Bustamante no sabe cantar como el viejo ogro irlandés, los dos tienen ese aire mágico de lo que es maravilloso aunque no se puede entender por qué:

     

    Van Morrison, Van Morrison, Van Morrison
    me recuerdas la felicidad, la felicidad, la felicidad.
    Van Morrison, Van Morrison, Van Morrison
    me recuerdas las chicas de mi edad, de mi generación, my generation babys.
    Y los niños abrazados a las piernas el domingo en la cocina
    esperando el arroz, esperando el arroz, esperando el arroz…
    Cuando cierro los ojos aún puedo verlos,
    olerlos aún, tocarlos aún
    con la punta de los dedos, con los brazos del alma
    acarciar sus cuerpos, bañarlos en besos.
    Quisiera soñar y soñar y soñar
    y no despertar y no despertar.

    Van Morrison, Bobby Dylan, Camarón que te vi
    me recuerdas…
    la libertad total, la libertad sexual, ¡la libertad, libertad!
    Cuando la gente vivía sin miedo
    a lo que le pudiera pasar, lo que pudieran pillar,
    cuando la CIA ni el SIDA nos podían parar,
    no nos podían parar, no nos podían parar…
    Y todo era vivir al día
    y poder amar y con tal y con cual, y con cual y con tal…

    Ahora vivo solo, Van Morrison,
    y lo mejor, lo mejor, lo mejor, lo mejor
    es no saber, no saber
    lo que el día traerá, lo que la noche traerá.
    [Un nombre inentiligible] Aragón o Milán,
    de Altea también, Macarella Sweet Home,
    del norte y del sur, del norte y del sur…

    Los del norte vienen a tomar el sol,
    a quedarse aquí, a vivir aquí.
    Los del sur vienen corriendo con el alma en la boca:
    huyen de Hassan, sanguinario Hassan, ¡el cabrón de Hassan!

    Y todos vienen buscando el buen tiempo,
    el Mare Nostrum,
    la libertad, libertad, libertad…

    Yo he de irme de aquí, yo he de irme de aquí:
    está escrito en el cielo
    pero te llevo dentro, en el corazón,
    te escribiré, ya verás, lo verás, lo verás, lo verás, lo verás.
    Mi amor se llama
    Marijuana,
    soledad, libertad,
    libertad, soledad…
    Soledad por un tubo, libertad por un tubo.

    Y Van Morrison, Van Morrison, Van Morrison
    me recuerda la felicidad, la felicidad…

    *La foto es de David Sagasta.

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