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Arturo Paniagua – MÚSICA PARA PONER LOS PROBLEMAS DE ÁFRICA SOBRE LA MESA

En la segunda entrega de este proyecto puesto en marcha por SIGRE, que como sabes es una entidad sin ánimo de lucro encargada de ofrecer un tratamiento medioambiental a los envases y a los restos de medicamentos caducados o que ya no necesitamos, quería que pusiéramos atención a un lugar del mundo que normalmente no tenemos muy presente, pero que a diario sufre multitud de penurias e injusticias.

Al hablar de África, en su música encontramos a artistas que han vivido de cerca una situación desfavorecedora y totalmente desequilibrada respecto al resto de regiones de nuestro planeta. Son ellos los que a través de sus canciones han querido llamar la atención y servir de altavoz a todo lo que allí ocurre, lo que conocemos y lo que no.

Al pensar en música africana, su nombre me viene a la cabeza ya que es una de las principales expertas en músicas étnicas de nuestro país. Durante cuatro años dirigió Radio 3 y continúa en las ondas con un programa exquisito llamado Músicas posibles. Es Lara López quien me ha guiado por este listado de 10 canciones interpretadas por artistas africanos, que nos reflejan lo que ha padecido a lo largo de la historia y continúa padeciendo el continente negro.

Canciones para poner a África en el mapa

La lista de Lara comienza con un clásico de la música étnica, Tiken Jah Fakoly. Se trata de un cantante de reggae nacido en Costa de Marfil, que acostumbra a denunciar en sus letras las injusticias sociales, la discriminación y la pobreza“Plus Rien Ne M’Etonne”(“Ya nada me asombra” es la canción que elige, ya que “ocuparía un primer puesto de una hipotética lista de canciones para cambiar el rumbo del continente”, me dice.

La letra reza: “Se han repartido el mundo. Ya nada me asombra. Si tú me dejas Chechenia, yo te doy Armenia. Si tú me das Afganistán, yo te entrego Pakistán. Si no te vas de Haití, yo te embarco hacia Bangui. Si tú me ayudas a bombardear Irak, yo te arreglo lo de Kurdistán”.

El artista senegalés Ismael Lo es otro de los elegidos con su canción “Jammu Africa”, que según me cuenta Lara es “uno de los himnos pacifistas más eficaces”. La letra clama por un continente unido: “África, África, mi África. En sueños ruego a Dios para verlo realizado antes de mi muerte. Llegará el día en el que África estará unida. De aquí o de otra parte todos somos los niños de África. Aunque se caiga el cielo, luchemos por la paz. Yo pido la paz en África, con la paz en África llegará la prosperidad”.

Toumani Diabate es probablemente uno de los personajes más interesantes de la música africana. “Es uno de los griots más conocidos del mundo”, me cuenta la presentadora de Radio 3. Cabe contar que un griot es un “narrador de historias”, que la cuenta con la música de por medio. En el caso de Toumani, lo hace a través de un instrumento fascinante llamado kora, que produce un sonido que “se identifica completamente con su país de origen, Mali“.

Una de sus interpretaciones más acertadas en el tema que nos ocupa es “Kaira” (“Paz”), un tema tradicional en el que homenajea a su padre y a su tío, miembros de una estirpe que representa a 71 generaciones de los Diabaté.

Emmanuel Jal es un joven artista sudanés “que ha hecho de su infancia una verdadera lucha en el mundo”. El músico de 32 años fue un niño de la guerra durante cinco años, una dura experiencia que ha contado en escenarios de todo el mundo, en un libro y en una canción titulada “War Child”, uno de sus temas estrella.

Youssou N’Dour es uno de los músicos africanos más famosos, en parte gracias a la exposición que le supuso aquel dueto con Neneh Cherry. Es buen amigo de Lara, que me cuenta un poco su trayectoria: “además de liderar el movimiento ciudadano Fekke ma ci bollé (“Estoy aquí, participo”, en wolof), es el actual Ministro de educación de su país“. De él elige la canción “New Africa”, en la que “pide la desaparición de las fronteras por un África unida”.

Otro de los artistas con los que me sorprendo durante nuestra charla es Waldemar Bastos. De él, escucho “Sofrimento”, una canción que clama contra el dolor y el odio. El tema puede directamente referirse a cualquiera de los conflictos que se suceden en el mundo, aunque fue escrita en un contexto muy concreto, que Lara me cuenta: “la canta tras haber soportado una guerra excesivamente larga, que comenzó la lucha por la independencia de Portugal, una batalla que duró desde el comienzo de los sesenta hasta la caída del dictador Salazar en 1974 y la guerra civil que se desencadenó, con nefastas consecuencias para los artistas “contrarios” al régimen.

A continuación me muestra “Ya Rayah”, una canción interpretada por Rachid TajaKhaledFaudel. Me cuenta que fue compuesta por un argelino llamado Dahmane El Harrachi en los 70 y que estaba dedicada “a los exiliados, a los inmigrantes, a quienes se vieron obligados a dejar su patria”. Taja la recuperó y la grabó junto a Khaled y Faudel, otras dos grandes estrellas de la música hecha en Argelia.

De los artistas que salen en la conversación, K’Naan (“viajero en Somalí”, me apunta) es probablemente el que más ha transcendido en los últimos años a nivel mundial. El somalí vivió hasta los 13 años en su país de origen y de allí se marchó a Canadá. A de ser conocido por cantar “Wavin’ Flag”, la canción oficial del Mundial de Fútbol 2010, el rapero tiene muy presente sus raíces en cada uno de los cuatro discos que ha publicado hasta el momento. En 2008, cantó este “Somalia”.

“Yo soy negro y mi piel es blanca, y esa diferencia es para mi alegría”, canta Salif Keita en “La Différence”. El cantante maliense le canta así “a los albinos africanos, una condición genética que él mismo padece y que supone un estigma terrible en el continente”. Tras una larga trayectoria profesional en Francia (donde empezó a vivir en 1984), Keita decidió volver a Mali e instalar un estudio de grabación en la capital, Bamako. Según me cuenta Lara, así apoya al talento local emergente.

Antes de marcharme, le pido una canción más a Lara López y ella, sin dudarlo, apunta a “Nkosi Sikelel’ iAfrika”. En concreto apunta a la versión hecha por Miriam MakebaLadysmith Black Mambazo y Paul Simon de este tema, que es el himno nacional de Sudáfrica, “un gran símbolo de la lucha de las libertades”, me explica. Indagando más al respecto, encuentro que el himno se creó en 1994 bajo el gobierno de Nelson Mandela, y es una fusión del antiguo himno con una canción tradicional africana. En su letra están presentes los idiomas más hablados del país: xhosa, zulú, Sesotho, afrikáans e inglés.

En Spotifytienes a tu disposición una playlist con todas las canciones de esta lista.

Lara López es presentadora de Músicas posibles, un espacio emitido los sábados y domingos a las 15 horas en Radio 3. Trabaja en RTVE desde 1987, donde ha hecho varios programas para Radio Nacional y Televisión Española. En la actualidad es miembro permanente del Panel de Especialistas Musicales de las Radios Públicas Europeas. En 2005, publicó su primera novela, Óxido, que ha sido reeditada recientemente.

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    Sonicwave Magazine – Opinión Invitada; Lara López

    Desde 2008 dirige Radio 3 de RNE, emisora en la que conduce desde 1996 el espacio Músicas Posibles, tras haber dirigido y presentado programas desde 1987, como Música es tres; Los Conciertos de Radio 3, Peligrosamente juntas o Música por 3. En RNE ha codirigido y presentado otros espacios como La Plaza o el informativo El Suplemento. Su carrera radiofónica he discurrido paralela a la televisiva donde además de programas musicales (Todo el mundo es música, Caja de música o Música NA) ha sido subdirectora del programa Carta Blanca y redactora y presentadora de la revista cultural La Mandrágora dirigida por Félix Romeo.
    Desde 2003 es miembro permanente del Panel de Especialistas musicales de las Radios Públicas Europeas (European World Music Charts). En 2004, fue invitada a guionizar y presentar el especial Spain, Don’t touch that dial! de BBC Radio 3, en cuya web aparece su Spanish guide y donde ha sido invitada a los espacios World Routes con Lucy Durán y Saturday Night de Charlie Gillet en diferentes ocasiones. En 2011se reeditó su hasta ahora única novela, Óxido (Xordica).

    Esta pregunta trampa que propone Rafa debería evitarse en fechas especiales tipo cumpleaños o, como es el caso, a tres días de las Navidades. Será que llegué tarde al Grinch, porque a mi estas fechas sí que me gustan y soy de las que no guardan rencor alguno por haber visto sin rechistar todas las versiones de Mujercitas durante mi tierna infancia. Puede que por eso haya sido fan desde bien jovencita de John Adams y Steve Reich, qué le vamos a hacer.

    Lo malo de los recuerdos es que no vienen solos y no vienen sólo los de uno: acumulo muchos prestados, muchas entrevistas en la tele comenzando precisamente con la misma pregunta que me hace Rafa: “¿Cuál es tu primer recuerdo musical?” De entre todos ellos, será por las luces parpadeantes del árbol de la puerta de la Casa de la Radio, me quedo con el que me dijo una Enya muy sonriente: Escuchar en la radio una canción de The mamas and the papas…
    En casa había pocos longplays y muchos singles: mi tío tenía un bar en el que había una de esas máquinas de discos que luego llamamos jukebox y que con sólo presionar una letra y un número, ponía a tu disposición el catálogo entero de Las Grecas, el Fari, Los chichos, Los chunguitos, Rumba 3, Bordón 4, Peret…una muy sentida de Jorge Cafrune y Marito… y alguna de Bonnie Tyler y Elvis Presley. Para desengrasar, que dicen los de informativos.

    Total que, pese a que con esos discos jugábamos (muchas de esas portadas sucumbieron a nuestras atrevidas composiciones con las Plastidecor) también los escuchábamos y supongo que conforman nuestra primera memoria musical, aunque no la única, porque habría que añadir:

    – La bso de West Side Story. Me encantaba Maria, pero me inventaba el inglés cada vez que la cantaba empuñando cualquier objeto a modo de micro.

    – Los discos de Víctor Jara.

    – Los de Mercedes Sosa (me sabía de memoria sus canciones la primera vez que mi madre me llevó a un concierto suyo, las dos, madre e hija, guapísimas con unos ponchos autóctonos que nos habían traído nuestros tíos y primos de Argentina)

    – Un vinilo a 33 que nos regaló una de mis tías y que debía ser un obsequio promocional de algún banco o algo así y del que recuerdo como si fuera ahora mismo una versión de María del Mar Bonet de L’aguila negra, aunque esta misma memoria traicionera haya borrado una de las que entonces era mi favorita, un clásico country del que no consigo recordar el nombre…

    – Otro vinilo de Serrat cantando a Miguel Hernández que debe ejercer alguna influencia rara en las mujeres de mi familia, porque mi sobrina de nueve años también se sabe esas canciones de memoria.

    – Los sencillos de Los Pekenikes y Los Relámpagos de Adela, una vecina que competía con otra, Rosi, en influirme musicalmente, teniendo en cuenta que yo no tenía hermanos mayores. Ganó Rosi el día que descubrió Los Cuarenta Principales.

    Lo que no recuerdo muy bien es qué número uno tenían entonces, aunque sí haber escuchado a Camilo Sesto y a Ángela Carrasco en la versión en castellano de Jesucristo Superstar, a Los Pecos y a Pablo Abraira. Creo.

    Por último, supongo que también influyó mucho la tele, aunque ya era muy mayor cuando la vimos en color y llegó Paloma Chamorro y consiguió que me hiciera fan de Bernardo Bonezzi y a pesar de que seguro que le debo mucho a los minutos musicales que rellenaban programación, nada comparable a quedarse a ver el Festival de Eurovisión (guaiominizripoints) con Battiato cantando Los trenes de Tozeur con Alice o a asistir al homenaje a Canito, gracias a los hermanos mayores de Nuria, que hicieron de canguros…

    Y lo dejo ya, que quiero ver si reponen Mujercitas este año…

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      dizis avlas cun árvulis (Gelman)
      dizis avlas cun árvulis dices palabras con árboles
      tenin folyas qui cantan
      tienen hojas que cantan
      y páxarus
      y pájaros
      qui djuntan sol
      que juntan sol
      tu silenziu
      tu silencio
      disparta
      despierta
      lus gritus
      los gritos
      dil mundu
      del mundo
       

       
      La primera vez que oí este poema de Juan Gelman fue en la magnífica voz de Dina Roth. Lo incluyó en un cancionero de música sefardí en el que también encontré poemas de Clarisse Nicoidsky, Una mano tumó l’otra.
       
      Lo editó Karonte a finales de los noventa, igual ya está descatalogado.
       
      Lo he recordado al pensar en 2007.
      Un año en el que hemos cantado palabras,
      sobre las que se han posado pájaros
      que han juntado sol…
       
      Felicidades, 2007.
      Has sido un buen año.
      Le diré a los Reyes que te traigan muchas, muchas cosas buenas.
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        Hablando de Van Morrison (Julio Bustamante)

        Ahora sé que está en "La sinfonía de las horas" y se llama "Hablando de Van Morrison". Es un buen referente: aunque Bustamante no sabe cantar como el viejo ogro irlandés, los dos tienen ese aire mágico de lo que es maravilloso aunque no se puede entender por qué:

         

        Van Morrison, Van Morrison, Van Morrison
        me recuerdas la felicidad, la felicidad, la felicidad.
        Van Morrison, Van Morrison, Van Morrison
        me recuerdas las chicas de mi edad, de mi generación, my generation babys.
        Y los niños abrazados a las piernas el domingo en la cocina
        esperando el arroz, esperando el arroz, esperando el arroz…
        Cuando cierro los ojos aún puedo verlos,
        olerlos aún, tocarlos aún
        con la punta de los dedos, con los brazos del alma
        acarciar sus cuerpos, bañarlos en besos.
        Quisiera soñar y soñar y soñar
        y no despertar y no despertar.

        Van Morrison, Bobby Dylan, Camarón que te vi
        me recuerdas…
        la libertad total, la libertad sexual, ¡la libertad, libertad!
        Cuando la gente vivía sin miedo
        a lo que le pudiera pasar, lo que pudieran pillar,
        cuando la CIA ni el SIDA nos podían parar,
        no nos podían parar, no nos podían parar…
        Y todo era vivir al día
        y poder amar y con tal y con cual, y con cual y con tal…

        Ahora vivo solo, Van Morrison,
        y lo mejor, lo mejor, lo mejor, lo mejor
        es no saber, no saber
        lo que el día traerá, lo que la noche traerá.
        [Un nombre inentiligible] Aragón o Milán,
        de Altea también, Macarella Sweet Home,
        del norte y del sur, del norte y del sur…

        Los del norte vienen a tomar el sol,
        a quedarse aquí, a vivir aquí.
        Los del sur vienen corriendo con el alma en la boca:
        huyen de Hassan, sanguinario Hassan, ¡el cabrón de Hassan!

        Y todos vienen buscando el buen tiempo,
        el Mare Nostrum,
        la libertad, libertad, libertad…

        Yo he de irme de aquí, yo he de irme de aquí:
        está escrito en el cielo
        pero te llevo dentro, en el corazón,
        te escribiré, ya verás, lo verás, lo verás, lo verás, lo verás.
        Mi amor se llama
        Marijuana,
        soledad, libertad,
        libertad, soledad…
        Soledad por un tubo, libertad por un tubo.

        Y Van Morrison, Van Morrison, Van Morrison
        me recuerda la felicidad, la felicidad…

        *La foto es de David Sagasta.

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