Lara López nos ofrece un fresco ácido, duro, un pinchazo sin algodón. El teléfono que no suena, la vida doméstica, los boquerones fri­tos, la voz de Jessye Norman, las despedidas, los abusos, las habitaciones de los hoteles, Blind Willie Johnson, los encuentros, las ca­sas vacías, el pan con chocolate, los planes, el libro a medias, el derrumbe, el televisor de la casa de al lado, tu propio televisor, la nie­ve por dentro y por fuera, los encuentros, las pesadillas, los periódicos doblados, el barrio abandonado, el insomnio, lo callado, la espera. Todos afanados como insectos procurando una compañía. «Hola, soy yo. / Volveré a lla­mar, / ¿vale? Pitido. // Hola, soy yo. / Volveré a llamar, / ¿vale? Pitido.»

Comprar en papeles mínimos
Página en Facebook

Papeles Mínimos