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REDPEM en cuarentena

Desde que ha comenzado esta pesadilla imagino que estamos todos lidiando con la incertidumbre como podemos.
En mi caso, el tiempo se ha repartido engañosamente entre vivir de cerca la enfermedad de algún familiar (con este «de cerca» tan mentiroso: hace semanas que no ves a tus allegados y todo lo que puedes hacer es llamar a los médicos más cercanos, tuyos o de tu entorno, intentando no desesperarte y asumir que sólo la paciencia y la confianza en la brutal entrega y humanidad del colectivo sanitario puede ayudar) e intentar adaptar los ritmos de donde veníamos a la inevitabilidad del día a día. La insoportable levedad de ser lo que somos, parafraseando a Kundera.

La conciencia de información pública de mis compañeros de Radio Nacional ha sido ejemplar y gran parte de los programas se están haciendo desde casa. Ha sido el momento de lucir el espectacular material de archivo de RTVE en A la carta: programación cultural de exquisita calidad de un archivo incontestable, del que rescatar series de ficción propias (El Ministerio del Tiempo), programas de entrevistas únicas (les pido que busquen a Joaquín Soler Serranoentrevistando a Jorge Luis Borges en una edición del programa A fondo emitida en mayo de 1980 en TVE) o recorridos musicales tan sabios y oportunos como los que hace en Radio 3 el historiador y crítico musical Dimitri Papanikas, Café del Sur, que nos pasea en viajes de ida y vuelta Europa – América excepcionales.

Son ya cuatro semanas de confinamiento y el primer arrebato de hayquehacerlotodoyhayquehacerloya, del que se dio buena cuenta en las redes, se ha ido transformando en una aceptación que un distribuidor de productos informáticos me describía con gran precisión: la primera semana se compraban portátiles; la segunda, teclados y ratones; la tercera, memorias externas; la cuarta, sillas de ordenador.
Mientras escribo suena Esta luz, el primer EP de Arturo Muñoz (hijo de uno de nuestros más eminentes escritores, Antonio Muñoz Molina). Cinco versiones de temas de Jobim, ya clásicos de la bossa nova, popularizados por Joao Gilberto, de quien Arturo destaca, en su plataforma Bandcamp, su voz mínima y luminosa. Es ahí donde pueden escuchar este delicadísimo proyecto.

Tres experiencias que quiero compartir con ustedes:
1- Mi amigo AH me escribe para contarme que JQ, al que no conozco, ha estado ingresado quince días en el sótano de un hospital con otros cincuenta enfermos y que mi lista de Spotify (En casa, 1155 canciones) le ha salvado la vida.
2- Junto a tres amigos (estupendos escritores) celebramos el Primer Encuentro de Lírica Vírica. Con ciencia poética. La idea era crear un almacén de iniciativas surgidas en estos momentos, proyectos en torno a lo común y la palabra. Así que nos lanzamos a una lectura en línea, a través de la plataforma Zoom, más de cuarenta poetas y músicos que también lo son, como Javier Ruibal, Pez Mago o Manuel García. El resultado fue 1 poema-1 minuto por cuarenta voces de todas las edades y diferentes procedencias, que retransmitimos en Facebook Live como símbolo de hermandad entre España, Argentina, Chile, República Dominicana, México y Uruguay. Habrá más.
3- Iniciativas como la de Luz Casal ayudan a no perder la fe en la humanidad. Todos los días, desde las 18:00 y hasta las 20:00, hora en que se sale a los balcones a aplaudir a quienes nos cuidan, llama por teléfono a quien por un motivo u otro lo necesita especialmente estos días, aportando un poco de consuelo, además de la lógica sorpresa.

Hoy hemos despedido en la distancia a mi tía María Luisa López, una mujer a la que me gustaría parecerme alguna vez.
Cuídennos. Cuídense.

REDPEM en cuarentena

 

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    Lara López: “La radio es lo que hemos contado y creído. No hay nada igual”

    Locutora y escritora, conduce ‘Músicas posibles’ y el semanal ‘Venga la radio’, en Radio 3. Publica su libro de poemas ‘Derivas’ en las PUZ


    La escritora y presentadora conduce ‘Músicas posibles’ y Venga la radio’.

    ¿Qué significa hacer radio para Lara López? ¿Le convierte en un contadora de historias o en un surtidora de canciones y de instantes?

    Probablemente, en una carrera tan larga, tengas tiempo de convertirte en ambas cosas. El ritmo, la calma, la pulcritud, el rigor, la profundidad, la alegría con la que vas enfrentando espacios diferentes, géneros diferentes, desde un programa diario o semanal, un informativo, un magazine, un encuentro en profundidad con un personaje o una entrevista con dos invitados que ponen música, van formando un entramado en el que seguramente estás contando una historia (la tuya), intentando que sea la de muchos (los oyentes), o que al menos estos se sientan involucrados a través de tus propuestas y haciendo que cada programa sea único.

    ¿Es la radio un buen compañero en tiempos de pandemia?

    Es curioso porque, aunque todo lo que le pueda contestar a eso puede parecer tópico a priori, se concreta con el solo gesto de encender la radio. La radio es todo lo que hemos contado y creído y dicho que es la radio desde que llegó a nuestras vidas: compañía, información, imaginación, disfrute, reflexión. Sigue siéndolo y lo es desde la cotidianeidad y desde la excepción y en la excepción. No hay nada igual.

    ¿En qué se parece un programa de radio a un libro de poesía?

    Recuerdo que la compañía discográfica alemana ECM publicó un libro titulado ‘Tocando el horizonte. La música de ECM’, de Steve Lake y Paul Griffiths con el que se celebraron en 2008 los 50 años de vida del sello que dirige Manfred Eicher, productor alemán que –sin ser músico– puede que sea uno de los personajes más influyentes del jazz de vanguardia europeo del siglo XX. Eicher contaba que había crecido a orillas del lago de Constanza y evocaba un paisaje amable que a veces se encrespaba, dando la sensación de estar frente al mar. Él recordaba esa imagen pero, sobre todo, evocaba su sonido, el rugido de las olas y del viento. Y decía, y esto me parece asombroso cada vez que lo pienso, que el viento es un poeta nórdico. No sé si he contestado a su pregunta. Pero a mí me suena a poesía.

    La literatura y la poesía están presentes en su programa diario ‘Músicas posibles’. ¿Por qué?

    Nunca ha sido un programa estrictamente musical. Desde el comienzo lo enfoqué como un espacio en el que, con tiempo y calma, pudiéramos dar a conocer el trabajo de aquellos artistas, creadores, escritores, cineastas, pintores, que me interesaban, aunque no siempre fueran conocidos. Es el espíritu que he intentado mantener siempre, por eso sigo haciendo un programa en el que lo que me toca profundamente aparece, dando cuenta de ello con lecturas, entrevistas. La literatura, la poesía, es inevitable en ese contexto.

    ¿Es la vida una aventura a la deriva o una sucesión de ‘Derivas’?

    Veo la vida como la filosofía: quizá no haya solo una manera de responder, pero al mismo tiempo, no vale cualquier respuesta, como me recordó hace poco uno de mis profesores. Ahora, como nunca antes para mi generación, cambian las preguntas y hemos de buscar alternativas. Ojalá no se nos olvide que ni siquiera el suelo sobre el que nos apoyamos es estable, como le decía Séneca a Lucilio.

    ¿Cómo nació y creció este libro?

    Este libro cuenta con la siempre luminosa presencia de un zaragozano maravilloso, Fernando Sanmartín. Poeta, editor, escritor y gestor cultural. Es el verdadero culpable de que los poemas en los que estaba trabajando cuando me pidió el libro para la colección que dirige en PUZ, encontraran un horizonte, agrupándose en esta sucesión de caminos que se cruzan y abren que es ‘Derivas’.

    ¿Podría decirse que es un libro de instantes, de viajes?

    Sanmartín en la presentación en Madrid, usó un término que me pareció fascinante: dietario. Un libro donde se anotan pérdidas y ganancias. Me parece una palabra muy bien traída. Lo que ganas y pierdes, en definitiva, es el trayecto de lo vivido. Claro que para cada uno de nosotros ese recuento responde a causas muy distintas.

    ¿Qué le debe al Mediterráneo, a la antigua Grecia, a los mitos?

    La escritora Aloma Rodríguez publicó en ‘Letras libres’ un texto donde decía que en ‘Derivas’ aparecían todos mis yoes: la periodista, la amante de la música y la estudiante de Filosofía. Y ‘Derivas’ está terminado en Creta.

    Es un libro lleno de músicas, de canciones, como sus programas.

    Está dividido en tres partes. En la segunda, todos los poemas tienen nombres de canciones o composiciones musicales. Y los dos últimos poemas son, en realidad, canciones que nunca se interpretarán como tales. Hago un programa diario de música en Radio 3 y otro semanal en RNE, ‘Venga la radio’, donde la música es un contenido fundamental. No hay nada en mi vida que no tenga que ver con la música. Por fortuna.

    ¿En usted la poesía es, ante todo, sugerencia, recreación, elaboración de la memoria…?

    Félix Romeo me dijo que tendía a lo rememorativo. Sí, creo que mucho de lo que hago tiene que ver con la conciencia de la fragilidad de la memoria. Sin la memoria ¿qué somos?

    Lara López publica 'Derivas'.
    Retrato de la escritora y locutora, autora de ‘Óxido’ e ‘Insectos’.Archivo personal Lara López.

    ¿Por qué hay un aroma de intemporalidad, casi onírico?

    No lo había pensado hasta ahora que lo dices. Sí, claro que hay distintos planos: el poético y el narrativo, e imagino que el diálogo que se plantea entre ambos discurre por esa ensoñación.

    Es un libro basado en personajes, en hechos reales. ¿El poeta también es un cronista de su tiempo?

    Si busco en mi propio imaginario, en los poemas y poetas que me conforman, he de responder que sí, sin duda. Y desde diferentes perspectivas.

    Hay homenajes conmovedores como ‘Mandolín’. ¿Cuál es la historia de ese poema?

    Le voy a contar el final de esa historia. Es un poema que está escrito hace ya muchos años. Cuando se publicó ‘Derivas’, se lo mandé a quien lo había inspirado, a quien hacia mucho que no veía y de quien apenas sabía nada. El poema comienza con un verso que dice “Su madre era soprano”. Él no recordaba habérmelo contado y, profundamente conmovido, me dijo que lo recibía como un tremendo regalo, porque su madre acababa de fallecer.

    ¿Se hace buena radio en España?

    Quienes hacen radio creen profundamente en ella. Y hacerla desde esa conciencia de respeto y amor la dota de un incuestionable valor añadido.

    fuente: https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/18/lara-lopez-la-radio-es-lo-que-hemos-contado-y-creido-no-hay-nada-igual-1375410.html?utm_source=whatsapp.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_web

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      Apocalípticos e integrados, con Eduardo Gómez

      Apocalípticos e integrados, con Eduardo Gómez

      Hablamos de arte en clave de Filosofía Estética con Eduardo Gómez.

      Crítica de Arte desde la Filosofía Estética, por Eduardo Gómez

      Mediación entre obras, artistas y públicos, articulando filosóficamente el “saber ver” con el “saber decir”, con voluntad de subjetividad

      RÉQUIEM POUR L.

      “Requiem pour L.”, a cargo de Les Ballets C de la B; una producción de Alain Platel, con música de Fabrizio Cassol, a partir del Réquiem y de la Misa en do menor de Mozart.

      Se nos muestra la última hora y media de vida de una mujer, grabada en vídeo, y durante la que se despliega un ritual festivo en el que catorce músicos interpretan una fusión del Réquiem y la Misa mozartianos con cantos africanos, voces y ritmos de jazz, sin dejar de moverse con gestos sincopados y extraños (sin bailar propiamente una coreografía al uso) y de contorsionarse llevados por el crescendo del ritmo.

      La Muerte como paisaje en el que se desplegarán dos formas de afrontarla; dos repertorios: el clásico occidental y el africano del Congo. La muerte será la matriz de conflictividades para esas dos poéticas que están obligadas a convivir en el mismo espacio escénico.

      Nos habla de la construcción cultural de nuestro estar ante la muerte, de nuestros repertorios para hacer frente al único hecho cierto de la vida, frente a repertorios que están en las antípodas. Esto va de hibridación. Esto va de catarsis.

      Música e imagen se coadyuvaron para crear una emociones violentas y extrañas en la mente, produciendo ese choque, ese estado en el que la emoción y la imaginación superan a la razón, esa catarsis. La experiencia estética teatral en estado puro, en sus tres modulaciones posibles, la formal, la emocional y la conceptual.

      Análisis estético desde la filosofía, la antropología y el colonialismo.

      Bajazet

      en considérant le Théâtre et la peste,
      con textos complementarios de Blaise Pascal y Fiódor Dostoievski

      Frank Castorf, uno de los principales renovadores de la escena europea, se apoya en Bajazet, la tragedia otomana en cinco actos escrita en verso alejandrino que Jean Racine estrenó en 1672 en París, y la completa con El teatro y la peste, esa conferencia que Antonin Artaud pronunció en la Sorbona durante los años treinta del siglo XX, en la que se condensaba su ideario sobre lo que debe ser la escena: una violenta catarsis capaz de transformar a quien se sienta en el patio de butacas, posibilitada por un lenguaje ajeno a los tabúes sociales en vigor en cada momento histórico. Un espacio donde mostrar las formas de esclavitud modernas y apuntar posibles maneras de neutralizarlas. Subraya la colisión trágica entre las pasiones privadas y el poder político.

      Castorf rechaza el teatro como “entretenimiento”, esa prerrogativa del teatro burgués, de ahí que la presencia de los Pensamientos de Pascal en el texto, adquiera todo su significado. Influido por Artaud, hace del teatro un problema existencial al mostrarnos en esta tragedia cómo todos los compromisos son relativos y todos los juramentos pueden ser traicionados en nombre de un individualismo que defiende en primer lugar los intereses del sí propio, en una tragedia basada en hechos históricos.

      Análisis estético que comprende la escenografía, la iluminación, los textos, la simbología, el poder. En esta mezcla, Castorf nos arroja su visión de nosotros, de nuestra sociedad y de nuestra historia. El ansia de poder que tensa las relaciones entre lo público y lo privado y que viene siendo una constante desde las tragedias clásicas. Esa búsqueda de la catarsis en el público, que se identifica ora con lo público, ora con lo privado.

      La clave del trabajo de Castorf no ha sido desarrollar un texto doble, sino tejer un único lienzo, que es este texto: Racine y Artaud tramados, el teatro y su comentario, el interior y el exterior, el teatro de la vida y la apariencia del teatro de la vida. Además, todo Bajazet está impregnado de las tesis pascalianas: Amurat yéndose a la guerra para buscar su diversión, Acomat casándose con Atalide, Roxane casándose con Bajazet, hermano del sultán… y Osmin, desde lejos, observando y comentando.

      Siguiendo las tesis de Antonin Artaud sobre el teatro de la crueldad, Castorf trata de colocar al espectador en una posición incómoda, de sufrimiento, bien por lo que ve, bien por ese ritmo palpitante que imprime a lo largo de toda la representación, bien por la longitud de la pieza, bien por esas situaciones casi insoportables

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        Continuará…con Daniel Galindo

        Continuará…con Daniel Galindo

        2019 nos dejó recomendables propuestas de cine, teatro y televisión que prolongan su “vida” en este recién inaugurado 2020 que se caracterizará por ser el año en que Pepa Flores, Marisol, fue reconocida con el Goya de Honor de la Academia de Cine.

        “Shock. El cóndor y el puma”. Temas de George Michael y The Rolling Stones.

        “La trinchera infinita”. BSO compuesta por Pascal Gaigne.

        “Ventajas de viajar en tren”. “El amor”, interpretado por Massiel.

        Temas de Luis Miguel Cobo para “Metamorfosis” y “Mi película italiana”.

        Tema de Iñaki Salvador para “Los otros Gondra”.

        “Magic dance”, de David Bowie en “Dentro del laberinto”.

        “Hierro”. BSO compuesta por Xavi Font y Elba Fernández.

        Cabecera de “Malaka”.

        “El camino de los ingleses”. Tema compuesto por Antonio Meliveo.

        Marisol canta “Tu nombre me sabe a yerba” y “Corazón contento”.

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